Mundo

El presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, escribe: “Asia Central está al borde de una nueva era”.

Asia Central está entrando en una nueva fase de gran trascendencia histórica en su desarrollo. La región avanza hacia una verdadera unidad y, por primera vez en muchos años, experimenta un clima de confianza, buena vecindad y respeto mutuo, un clima que sienta las bases para que los países de la región progresen y colaboren.
Esta transformación no es una coincidencia, sino el resultado de una acción deliberada y una clara voluntad política por parte de los líderes de estos países, quienes reconocieron su destino común y el potencial de desarrollo que podían alcanzar juntos. Este progreso también refleja un deseo genuino de los pueblos de Asia Central de una cooperación regional más amplia y eficaz.
Hoy, a nivel nacional, existen las condiciones propicias para impulsar la cooperación regional hacia una etapa más cohesionada. Nuestra responsabilidad estratégica reside ahora en traducir los acuerdos alcanzados en resultados tangibles que beneficien a la ciudadanía y a las empresas. Asia Central debe convertirse en un espacio unificado de oportunidades, donde las decisiones se tomen para apoyar el desarrollo sostenible y mejorar la vida de sus habitantes, y no simplemente para cumplir con trámites burocráticos.
Uno de los indicadores más destacados de esta transformación son las reuniones consultivas de los jefes de Estado de Asia Central, que, en un período relativamente corto, se han convertido en un mecanismo eficaz para la cooperación regional y el diálogo basado en la confianza. Estas reuniones se han erigido como la principal plataforma para formular visiones compartidas sobre cuestiones estratégicas relativas al presente y al futuro de Asia Central.
La próxima cumbre en Tashkent representará un nuevo hito significativo en el camino de la cooperación dentro de Asia Central, ya que constituye un paso colectivo hacia la construcción de una región estable, interconectada y próspera.
Se espera que la reunión de jefes de Estado en Tashkent, como extensión del camino que hemos iniciado, confirme el compromiso de nuestros países con el espíritu de entendimiento y asociación, y que constituya un punto de inflexión en el fortalecimiento y la expansión de la cooperación regional.
Los grandes cambios en el sistema mundial, los riesgos de un colapso económico global y el agravamiento de los desafíos del cambio climático, la seguridad alimentaria y la energía han reforzado nuestro deseo de una mayor cohesión y acción conjunta.

Todos estos desafíos exigen una mayor unidad y una acción coordinada entre los Estados de Asia Central. Por lo tanto, fortalecer nuestra cooperación hoy ya no es solo un objetivo político, sino un imperativo estratégico. Asia Central se ha convertido en una región de estabilidad y colaboración constructiva, un modelo que demuestra cómo una amplia interdependencia regional puede constituir una base sólida para el desarrollo sostenible y la seguridad.
El año 2017 marcó un hito en la historia de la cooperación regional con la puesta en marcha del formato de reuniones consultivas. Por primera vez en muchos años, los líderes de la región iniciaron un diálogo regular y sistemático sin mediación externa. Esto representó el nacimiento de un nuevo enfoque político basado en la confianza, la transparencia y el reconocimiento de los intereses comunes. Mediante este diálogo, los países de la región lograron resolver varias disputas de larga data y superar una fase de sospecha y desconfianza para avanzar hacia una cooperación genuina y efectiva.
Uno de los logros más importantes de esta nueva fase de cooperación regional es la resolución definitiva de las cuestiones fronterizas. Lo que antes se consideraba imposible se ha convertido en una realidad tangible: las fronteras que separaban a nuestros países se han transformado en puentes de amistad y cooperación. La firma del «Tratado sobre la Convergencia de las Fronteras de los Tres Estados» entre Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán, junto con la «Declaración de Khujand» en marzo de 2025, constituye un acontecimiento histórico que puede describirse, con toda razón, como un momento crucial en la trayectoria de la región.
Por primera vez desde la independencia de los países de la región, las fronteras comunes han quedado plena y legalmente delimitadas, poniendo fin así a un asunto que durante décadas ha sido fuente de tensión.
El Foro de la Paz de Fergana, celebrado en octubre, fue una clara muestra del compromiso compartido de la región para promover la paz y la armonía en el valle de Fergana, y reflejó el rumbo del desarrollo en marcha en Asia Central.
El sector del agua y la energía, antes fuente de fuertes desacuerdos y conflictos, también está experimentando importantes avances. Un ejemplo destacado de esta cooperación fraternal es el acuerdo entre Uzbekistán, Kazajistán y Kirguistán para implementar conjuntamente el proyecto de la central hidroeléctrica Qanbarata-1, un proyecto que abre un nuevo capítulo en el uso compartido de los recursos hídricos y energéticos en la región.
Un ejemplo de una solución de compromiso sabia es el acuerdo entre Tashkent y Bishkek sobre el uso conjunto del manantial de Chashma.
Continúan los avances en la cooperación para la construcción de las centrales hidroeléctricas de Yavan y Fandarya en el río Zarafshan, con la participación de Uzbekistán y Tayikistán. Asimismo, se han alcanzado acuerdos entre Uzbekistán, Tayikistán y Kazajistán para la operación coordinada del embalse de Bakhri Tayiko durante la temporada agrícola. Además, se ha firmado un acuerdo con Turkmenistán sobre el uso racional de los recursos hídricos del río Amu Darya en el marco de un acuerdo intergubernamental conjunto. Este acuerdo mejorará la gestión de los recursos hídricos compartidos y mitigará los posibles riesgos ambientales.
Todo ello contribuye a establecer un nuevo espíritu de colaboración basado en la confianza, el beneficio mutuo y un enfoque equitativo en la gestión de los recursos compartidos. Estos proyectos también abren nuevos horizontes para impulsar la actividad económica y mejorar la seguridad energética en la región.
Al mismo tiempo, los procedimientos fronterizos y los contactos humanitarios están experimentando cambios significativos. Desde septiembre de 2023, los ciudadanos de Uzbekistán y Kirguistán pueden cruzar la frontera libremente utilizando únicamente sus documentos de identidad, un paso crucial hacia el establecimiento de una zona de libre circulación. Se están elaborando acuerdos similares con Kazajistán y Tayikistán. Los lazos interregionales se están fortaleciendo, el comercio transfronterizo está creciendo y los intercambios humanitarios y culturales se están profundizando.
Igualmente importantes son las medidas adoptadas para consolidar la cooperación sobre bases institucionales. La quinta reunión consultiva, celebrada en Dushanbe en 2023, fue un momento crucial a este respecto.
Durante este período, se adoptó la creación del Consejo de Coordinadores Nacionales como mecanismo permanente para la preparación y ejecución de acuerdos entre jefes de Estado. La puesta en marcha de este mecanismo ha contribuido a estructurar mejor este marco y a garantizar la continuidad de las iniciativas conjuntas. Asimismo, se adoptó el diálogo parlamentario regular y se acordaron reuniones periódicas a nivel de secretarios de los consejos de seguridad.
El marco jurídico y contractual para la cooperación se fortaleció con la firma del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación para el Desarrollo de Asia Central en el Siglo XXI, tras la Cumbre de Cholpon-Ata de los líderes regionales en 2022. Este tratado consagró los principios de igualdad soberana, apoyo mutuo y responsabilidad compartida por el futuro de la región. En 2025, Tayikistán se adhirió a este documento, un paso significativo hacia el fortalecimiento de la unidad regional. Celebramos esta decisión y esperamos que los demás países de la región firmen el tratado próximamente, allanando así el camino para la consolidación definitiva del espíritu de confianza mutua, buena vecindad y asociación estratégica en Asia Central.
En 2022, los jefes de Estado también adoptaron el “Concepto de Cooperación entre los Estados de Asia Central en el marco de los acuerdos multilaterales”, un marco destinado a fortalecer la coordinación de posiciones entre los países de la región en el marco de plataformas internacionales, incluidos los formatos conocidos como “Asia Central Plus”.
La “Visión de Asia Central 2040” se convirtió en uno de los documentos programáticos más importantes en este camino, tras su adopción en la Cumbre de Astana en 2024. Esta visión identificó prioridades de cooperación a largo plazo destinadas a fortalecer la seguridad regional y apoyar la senda del desarrollo en los países de la región.
Mediante la construcción de este sistema integrado de cooperación multisectorial, hemos podido abrir amplios horizontes y grandes fuentes de crecimiento.
Hoy, gracias a los esfuerzos de sus países, se está configurando una nueva realidad económica en la región. En los últimos ocho años, el PIB combinado de los estados de Asia Central se ha más que duplicado, alcanzando los 520 mil millones de dólares, mientras que el comercio exterior también se ha más que duplicado, llegando a los 253 mil millones de dólares. Simultáneamente, el comercio intrarregional se ha más que duplicado, alcanzando aproximadamente los 11 mil millones de dólares, y las inversiones mutuas se han incrementado 5.6 veces. En el caso específico de Uzbekistán, su comercio con otros países de la región se ha triplicado —de 2.4 millones de dólares en 2016 a 7.2 millones de dólares en 2024— y el número de empresas conjuntas ha superado las 1800.
En el sector industrial, Asia Central registra un crecimiento sostenido de casi el 6 % anual, el doble del promedio mundial. Este éxito se atribuye al desarrollo de nuevas formas de cooperación industrial, como la creación de fondos de inversión conjuntos (uzbeko-kirguís, uzbeko-tayiko y kazajo-kirguís) y la ejecución de proyectos conjuntos en los sectores automotriz, de ingeniería eléctrica, textil y agrícola. El Plan de Acción para el Desarrollo de la Cooperación Industrial 2025-2027, adoptado por los países de la región, es un instrumento clave para fortalecer esta cooperación. Asimismo, se están desarrollando activamente zonas francas y centros internacionales de cooperación industrial, lo que impulsa el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (pymes).
En el ámbito humanitario, los pueblos de la región están experimentando una notable expansión de la comunicación y el acercamiento. Se ha puesto en marcha un diálogo que reúne a mujeres líderes de Asia Central, junto con una plataforma dedicada a la juventud de la región. Desde 2022, se organizan foros para reunir a rectores universitarios y científicos. Años de intercambios culturales, exposiciones, conciertos y eventos deportivos se han convertido en parte habitual de la cooperación regional, lo que refleja la profundidad de los lazos humanos entre los países de Asia Central.
Lo más importante es que los habitantes de la región están experimentando estos cambios positivos en su vida cotidiana. La apertura de nuevos pasos fronterizos y la puesta en marcha de rutas aéreas, ferroviarias y de autobús entre países han incrementado significativamente los viajes y fortalecido los lazos culturales y humanos. Además, el turismo intrarregional representa actualmente más del 80 % del turismo total en los países de Asia Central.
Lo que hasta hace poco se consideraba simplemente un sueño —libertad de movimiento, respeto mutuo y un sentimiento de cercanía y confianza— se ha convertido ahora en una realidad tangible.
En Asia Central se está configurando gradualmente una nueva identidad regional, basada en el reconocimiento de las diferencias existentes, al tiempo que se reconocen los lazos históricos y culturales compartidos y los destinos entrelazados de sus pueblos. Surge un creciente sentimiento de pertenencia a un espacio regional unificado, donde la proximidad geográfica se percibe no como un desafío, sino como una oportunidad, y donde el éxito de cualquier Estado se considera un beneficio común para todos.
Este nuevo espíritu de confianza, comprensión y sentido de futuro compartido se ha convertido en la piedra angular para fortalecer la senda de la integración regional e impulsar un proceso en el que los países de Asia Central construyan de forma conjunta y sostenible una región interconectada, estable y próspera.
También cabe destacar que cada uno de los países de Asia Central desempeña un papel importante en la promoción de la estabilidad y la prosperidad de la región, a través de sus esfuerzos por desarrollar la economía, fomentar la confianza y ampliar las perspectivas de cooperación regional.
Kazajistán está desarrollando activamente corredores logísticos, modernizando pasos fronterizos, eliminando barreras comerciales e implementando proyectos de intercambio cultural y humanitario. Kirguistán y Tayikistán cooperan continuamente en temas relacionados con el deshielo glacial, la modernización de los sistemas energéticos y el fortalecimiento de la conectividad de las redes de transporte. Turkmenistán está impulsando importantes iniciativas para promover la paz y la confianza, ampliar la capacidad logística y de tránsito en la región y apoyar los programas de las Naciones Unidas relacionados con la cuenca del Mar de Aral y las tecnologías climáticas.
Nuestros pasos concretos, nuestro sentido de responsabilidad hacia el futuro y nuestro compromiso con los principios de buena vecindad, amistad y beneficio mutuo han demostrado que la nueva Asia Central ha optado por el camino de la paz, el desarrollo sostenible y la colaboración constructiva. En resumen, no estamos construyendo muros, sino puentes.
Gracias a los avances logrados en el camino de la integración regional, Asia Central se ha convertido hoy en un actor independiente y responsable en las relaciones internacionales, con una visión clara de sus intereses y vías de desarrollo.
El marco de cooperación conocido como “Asia Central Plus” refleja el creciente estatus jurídico internacional de la región y el reconocimiento de su papel como importante centro de estabilidad y desarrollo.
Si bien la cooperación con socios externos se basaba anteriormente principalmente en relaciones bilaterales, hoy en día las principales potencias y organismos internacionales están desarrollando sus relaciones con Asia Central como un socio regional interconectado y cohesionado.
Esta transformación ha elevado la cooperación de la región con socios externos a un nuevo nivel. Cuando Asia Central interactúa con actores internacionales con una voz unificada y como una sola entidad, su influencia crece, su posición mejora y puede atraer inversiones con mayor eficacia y fortalecer su cooperación con otros países en diversos sectores.
Nuestra apertura, nuestro enfoque basado en la claridad y la previsibilidad, y nuestro compromiso con el diálogo se han convertido en los cimientos de una nueva imagen para Asia Central en el escenario internacional.
Hoy existen más de diez formatos de «Asia Central Plus» que vinculan a los países de la región con las principales potencias y bloques mundiales. Tan solo este año se han celebrado cumbres en los formatos Asia Central-UE, Asia Central-China, Asia Central-Rusia y Asia Central-EE. UU., lo que demuestra claramente el creciente impulso y la importancia estratégica que la región está adquiriendo en la política internacional.
Los formatos “Asia Central Plus” están alcanzando cada vez más el nivel de reuniones de jefes de Estado, lo que demuestra su creciente importancia práctica y su peso político cada vez mayor.
En varios de estos formatos, se están creando grupos de trabajo y secretarías especializadas para desarrollar proyectos específicos en los ámbitos de la energía, el transporte, la economía verde y la transformación digital.
La resiliencia regional no puede fortalecerse sin abordar los problemas relacionados con Afganistán. Este país no es una periferia aislada, sino parte integral de nuestro espacio regional compartido. La sostenibilidad de la paz y la estabilidad en Asia Central depende en gran medida de la reconstrucción y el desarrollo de Afganistán.
El pueblo afgano, exhausto, sigue viviendo bajo una profunda crisis humanitaria. En este contexto, los países de la región reconocen la necesidad de la inclusión sistemática de Afganistán en los procesos regionales e internacionales, lo que contribuirá al desarrollo del país y fortalecerá la estabilidad en toda la región.
La construcción del Ferrocarril Transafgano reviste gran importancia, ya que está previsto que conecte Asia Central con Asia Meridional. La puesta en marcha de este proyecto generará nuevas oportunidades para el comercio y la inversión, mejorará la conectividad del transporte y sentará las bases para la recuperación de la economía afgana.
Paralelamente, continúan los esfuerzos para brindar apoyo humanitario y educativo al pueblo afgano, desarrollar la cooperación en el sector energético y capacitar talento especializado en sectores económicos vitales.
Afganistán debe formar parte de un espacio compartido de paz, seguridad, cooperación y desarrollo, que refleje los intereses de todos los países de la región y contribuya a la construcción de un cinturón de seguridad estable a lo largo de las fronteras meridionales de Asia Central.
Como ya señalamos, Asia Central está entrando en una nueva fase de su rápido desarrollo. Estamos pasando de abordar cuestiones bilaterales a colaborar para encontrar soluciones a los principales desafíos regionales, como el cambio climático, la transición energética, la garantía de la seguridad hídrica y alimentaria, y el desarrollo de tecnologías digitales. Esto abre nuevos horizontes para la cooperación entre nuestros países, basados ​​en la responsabilidad compartida, la confianza mutua y una visión unificada del futuro.
En este contexto, surge una pregunta fundamental: ¿Cómo se desarrollará Asia Central en las próximas décadas?
Asia Central tiene hoy una población de más de 80 millones de habitantes, y las Naciones Unidas estiman que superará los 100 millones en 2050. Asia Central es también una de las regiones más jóvenes del mundo, con una edad media de tan solo 29 años.
Tenemos una tarea por delante: transformar este recurso demográfico en una poderosa fuerza que impulse el progreso y la innovación, y crear las condiciones que permitan a nuestros jóvenes desarrollar sus talentos e invertir sus capacidades.
Es importante destacar el enfoque equilibrado adoptado por nuestros países, basado en el principio de que la cooperación debe cimentarse en la soberanía, la igualdad y la no injerencia en los asuntos internos. Ninguna parte debe imponer modelos externos a los países de la región ni intentar establecer estructuras supranacionales.
La cooperación en Asia Central debe seguir siendo voluntaria, pragmática y orientada a lograr resultados tangibles que beneficien a los ciudadanos de nuestros países.
En esta etapa, nos enfrentamos a desafíos fundamentales, y la forma en que se aborden determinará la sostenibilidad de la región y su capacidad para continuar su rápido desarrollo:
En primer lugar, es fundamental seguir profundizando la cooperación regional y fortaleciendo los mecanismos existentes para garantizar su mayor sostenibilidad y aplicabilidad. Sin instituciones regionales eficaces, no se puede garantizar el desarrollo sistemático de la cooperación ni la aplicación efectiva de las decisiones conjuntas.
En segundo lugar, en materia de seguridad, nuestro objetivo es desarrollar una capacidad compartida para afrontar los desafíos y las amenazas. Debemos seguir celebrando reuniones periódicas de los secretarios de los consejos de seguridad, los directores de los servicios de inteligencia y las instituciones de defensa y seguridad. El principio de «seguridad indivisible» debe seguir siendo fundamental. Asimismo, la cooperación regional debe integrarse armoniosamente con los mecanismos internacionales existentes, al tiempo que fortalece su propia capacidad para mejorar la estabilidad y hacer frente a la amplia gama de amenazas a la seguridad que afectan a los países de la región y a la región en su conjunto.
En tercer lugar, en el ámbito económico, resulta fundamental desarrollar el comercio intrarregional, simplificar los trámites fronterizos y crear un entorno favorable para las inversiones mutuas. Asimismo, es esencial promover eficazmente la cooperación industrial, construir cadenas de suministro regionales y transregionales, desarrollar zonas francas, ampliar la red de corredores económicos y logísticos, y apoyar proyectos conjuntos en los sectores del transporte, la energía, la agricultura y la economía digital.
Debe prestarse especial atención a la dimensión ambiental de la cooperación, incluyendo la adaptación al cambio climático, la coordinación de esfuerzos para proteger los recursos hídricos transfronterizos y la biodiversidad, y la transición a la energía verde y las tecnologías bajas en carbono.
Asia Central puede —y de hecho debe— convertirse en una región de desarrollo ambiental sostenible y en un modelo de enfoque responsable hacia el medio ambiente.
En cuarto lugar, la cooperación humanitaria es un área prioritaria. Su principal objetivo es desarrollar el capital humano y fortalecer los lazos educativos, científicos y culturales. La creación de un espacio mediático compartido, la mejora de la calidad de la educación y la atención sanitaria, y el desarrollo del sector social —incluidos el turismo y los programas juveniles conjuntos— contribuyen directamente a fomentar el entendimiento mutuo entre los pueblos.
Se presta especial atención al establecimiento de una identidad regional basada en valores compartidos, proximidad cultural y una búsqueda colectiva de la prosperidad.
En quinto lugar, el desarrollo de posturas unificadas de política exterior entre los Estados de Asia Central sigue siendo un área crucial. Dada la creciente volatilidad geopolítica y la escalada de la competencia entre los centros de poder mundiales, la coordinación de las posturas de la región en el ámbito internacional es esencial para garantizar la estabilidad y salvaguardar los intereses comunes. Por lo tanto, es vital continuar desarrollando el marco de «Asia Central Plus», que ha demostrado su eficacia para construir relaciones pragmáticas con socios clave.
En esta etapa, el objetivo estratégico es fortalecer la coordinación regional y establecer prioridades y posiciones consensuadas para la cooperación con socios externos en el marco de la iniciativa «Asia Central Plus» y otros foros internacionales. Solo mediante este enfoque podremos dar forma práctica a nuestras interacciones con las principales potencias y bloques globales, a través de proyectos tangibles que contribuyan a impulsar el crecimiento económico y tecnológico y a mejorar la sostenibilidad de nuestros países y de la región en su conjunto.
Para Uzbekistán, desarrollar la cooperación regional no es una elección táctica, sino un enfoque estratégico consciente que surge de la conciencia de nuestra responsabilidad compartida por el futuro de Asia Central.
Creemos que los valores de buena vecindad, solidaridad y apoyo mutuo son los activos más valiosos de los países de Asia Central en la actualidad, en tiempos de incertidumbre global. Los desafíos de seguridad y los objetivos de desarrollo compartidos, que pueden resultar difíciles de abordar para cualquier país individualmente, pueden superarse con éxito mediante esfuerzos conjuntos. El fortalecimiento de la confianza y la colaboración beneficia a millones de personas en la región, cuyo futuro está ligado a la paz, la estabilidad y el desarrollo de su patria común: Asia Central.
Hoy sentamos las bases sólidas para una nueva Asia Central: una región fuerte, estable y próspera.
Las transformaciones que se están produciendo en nuestra región reflejan una elección consciente e irreversible. Este camino exige, además de esfuerzos conjuntos, la voluntad de asumir la responsabilidad de nuestro futuro común.
Al combinar nuestras capacidades y potencial, afrontamos desafíos comunes y ofrecemos a la comunidad internacional nuestro modelo probado de paz y cooperación constructiva: un modelo basado en la confianza, la buena vecindad y el apoyo mutuo.
Ahora, mantener este impulso histórico es de suma importancia, y fortalecerlo para convertir a Asia Central en un espacio unificado de paz, bienestar y prosperidad para todos los países y pueblos que viven en esta vasta región.

Noticias relacionadas

شاهد أيضا
إغلاق
Ir al botón superior