
Ramallah (UNA/WAFA) - La Comisión Palestina de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos reveló el sufrimiento de los prisioneros en el campo “Gilad” dentro de la prisión de Ofer, que empeora día a día, a la luz de las continuas redadas diarias y las restricciones impuestas a los prisioneros en todos los aspectos de sus vidas.
El abogado de la comisión explicó en un comunicado emitido hoy, domingo, que el campamento alberga entre 100 y 120 presos distribuidos en 12 celdas, con unos 16 presos en cada una. Los presos sufren una grave escasez de ropa e higiene, ya que las camisas y la ropa interior se cambian solo una vez por semana, mientras que los pantalones solo se reemplazan si están rotos, lo que obliga a muchos de ellos a usar el mismo par durante meses.
El informe indicaba que los presos se bañaban diariamente con agua fría y fuera de las habitaciones, utilizando jabón para platos en lugar de champú, durante los períodos de "ducha" matutinos y vespertinos que no superaban los veinte minutos.
En cuanto a la comida, los presos indicaron que las comidas se limitan principalmente a pan y yogur, y que el atún o las salchichas se sirven solo una vez por semana.
El abogado añadió que las condiciones para dormir son precarias, con camas de metal (rejas) cubiertas únicamente con colchones muy finos, lo que obliga a algunos presos a dormir en el suelo debido al hacinamiento en las celdas. Cada preso recibe además solo una manta y una toalla, que no se cambian durante semanas y a menudo están sucias.
Los prisioneros señalaron que el clima del campo es muy frío debido a las ventanas de hierro abiertas que permiten la entrada de aire y lluvia, mientras que las redadas y los castigos diarios se repiten por razones triviales o sin razón alguna, como estar de pie cerca de la ventana o realizar oraciones en congregación.
El informe explicaba que la administración penitenciaria castiga a los presos con aislamiento, palizas y descargas eléctricas, como ocurrió con los presos Muhammad al-Qadi, del campo de refugiados de Jalazone, y Ali Abu Atiya, de Beitunia. El preso Sheikh Jamal al-Tawil también fue rociado con gas lacrimógeno por negarse a dirigirse a un funcionario con la palabra «Toda» (gracias en hebreo).
Además de lo anterior, los presos se ven obligados a arrodillarse durante el recuento, que se realiza cuatro veces al día. También se les impide dormir después de las 6:00 de la mañana o permanecer despiertos por la noche. Asimismo, durante las visitas, los presos son esposados y vendados, lo que los obliga a caminar con la cabeza gacha.
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