
Yeda (UNA) – El Embajador de la República de Yibuti en el Reino de Arabia Saudita, Decano del Cuerpo Diplomático, Diaa El-Din Saeed Bamakhrama, afirmó que el trabajo humanitario, cuando se practica con un espíritu de justicia e imparcialidad, contribuye a la protección de los derechos humanos, mejora la estabilidad y ayuda a reconstruir la confianza entre las sociedades, además de su papel para abordar las causas profundas de los conflictos, señalando que el mes de Ramadán encarna los significados de la misericordia y la solidaridad y renueva en las almas los valores de la entrega y la solidaridad.
Español Esto se produjo durante su discurso en la velada de Ramadán organizada por la Unión de Agencias de Noticias de la Organización de Cooperación Islámica (UNA) en cooperación con la Comisión Permanente Independiente de Derechos Humanos de la Organización de Cooperación Islámica, el jueves 5 de marzo de 2026, correspondiente al 16 de Ramadán de 1447 AH, a través de la plataforma Zoom, titulado: “El trabajo humanitario como herramienta para promover los derechos humanos y los valores de la convivencia y la tolerancia”.
Su Excelencia el Embajador explicó que el mes de Ramadán no es solo una temporada de adoración, sino que también representa una escuela moral que nos recuerda la dignidad humana y la responsabilidad colectiva hacia los débiles y necesitados, citando las palabras del Profeta, que Dios lo bendiga y le conceda paz: “El creyente para el creyente es como un edificio, cada parte del cual fortalece a las otras”, y su dicho: “Ninguno de ustedes cree verdaderamente hasta que ame para su hermano lo que ama para sí mismo”, indicando que estas directivas proféticas establecen una cultura de solidaridad y promueven el espíritu de compasión y tolerancia entre las personas.
Destacó que la Comisión Permanente Independiente de Derechos Humanos desempeña un papel importante en la promoción de la integración entre el trabajo humanitario y la protección de los derechos humanos, elogiando los esfuerzos realizados por el Director Ejecutivo de la Comisión, Dr. Hadi bin Ali Al-Yami, para revitalizar el trabajo de la Comisión y activar sus programas desde que asumió su cargo.
Subrayó la importancia de fortalecer el papel de la Autoridad para destacar el concepto correcto de los derechos humanos en el Islam, para hombres y mujeres, y para adultos y niños, considerando que la dignidad humana es un principio firmemente establecido en la ley islámica y la cultura islámica, subrayando que el Islam vino para honrar al hombre y preservar y proteger sus derechos, lejos de la discriminación o exclusión.
También señaló la necesidad de trabajar para corregir los estereotipos inexactos sobre el Islam y resaltar los valores civilizatorios en los que se basa la civilización islámica, como la justicia, la misericordia, la solidaridad y el respeto a la dignidad humana, y defenderlos con argumentos, conocimiento y un diálogo sólido.
Señaló que uno de los desafíos más graves que enfrenta la coexistencia pacífica en el mundo hoy es el creciente fenómeno de la islamofobia y las manifestaciones acompañantes de discriminación, incitación y odio, subrayando que este fenómeno no sólo perjudica a los musulmanes, sino que también socava los cimientos del pluralismo y el entendimiento entre los pueblos y alimenta la división en lugar del acercamiento.
Agregó que enfrentar este fenómeno requiere resaltar la verdadera imagen del Islam como una religión de misericordia, justicia y paz, y promover un discurso equilibrado basado en el conocimiento, el diálogo y el respeto mutuo, teniendo en cuenta las particularidades de las sociedades y sin interferir en los asuntos internos de los países.
Subrayó que destacar los esfuerzos y el papel de la Autoridad es incompleto sin unos medios de comunicación profesionales y eficaces, y elogió en este contexto el papel desempeñado por la Unión de Agencias de Noticias de la Organización de Cooperación Islámica al apoyar el trabajo de los medios de comunicación y destacar las cuestiones humanitarias durante el período reciente.
Explicó que la coexistencia y la tolerancia sólo son completas a través del diálogo, señalando que el diálogo de civilizaciones es una necesidad para proteger la paz mundial, ya que contribuye a disipar los estereotipos, enfrentar los discursos de odio y transformar la diversidad cultural y civilizacional en una fuente de enriquecimiento y entendimiento entre los pueblos.
Agregó que la verdadera paz no se basa únicamente en acuerdos políticos, sino también en establecer la justicia, proteger los derechos y promover una cultura de aceptación del otro, lo que contribuye a alcanzar el desarrollo y la estabilidad.
Para concluir, Su Excelencia el Embajador elogió los esfuerzos humanitarios realizados por el Reino de Arabia Saudita, entre ellos el Centro Rey Salman para el Socorro y la Ayuda Humanitaria, que ha proporcionado un modelo avanzado en la respuesta a desastres humanitarios en todo el mundo, además de iniciativas cualitativas como el Programa Saudita para la Separación de Gemelos Siameses, que se ha convertido en un modelo humanitario global.
(se acabó)



